Escrito por Raul Corrales
Dr Jigoro Kano, fundador del judo
El Dr. Jigoro Kano es el fundador del judo y creador del Kodokan (casa del guerrero o escuela de la vía antigua). El estilo que desarrolló el Dr. Jigoro Kano se llamó Judo Kodokan y fue fundado en Tokio en 1892. En esta ocasión profundizaremos sobre la enseñanza moral del judo.

Rei (saludo), vamos a viajar un poco, o mejor dicho, vamos a sumergirnos un poco en la esencia de un arte marcial que ha pasado a convertirse en deporte olímpico, no tocando sus técnicas sino su espíritu filosófico.

Enumeraremos a continuación los fundamentos del código moral del judo:

– La cortesía: entendida como un respeto a los demás.
– El coraje: hacer aquello que es justo.
– La sinceridad: cómo expresarse sin disfrazar lo que realmente se piensa.
– El honor: ser fiel a la palabra prometida.
– La modestia: hablar de uno mismo sin sentirse orgulloso.
– El respeto: sin el cual nunca podría existir la confianza.
– El autocontrol: es saber controlarse en situaciones críticas.
– La amistad: el más puro de los sentimientos del ser humano.

Tener como meta la victoria sobre el adversario es contrario al espíritu del judo. El único adversario a vencer está dentro de nosotros, no fuera. La única victoria verdadera es la que ganamos sobre nosotros mismos.

Desgraciadamente, como ha ocurrido con numerosas artes marciales, el mero hecho de pasar del pensamiento oriental al occidental ha hecho que mucha parte de su esencia se haya quedado por el camino, ya que lo que ha llegado hasta Occidente no tiene la fuerza de las enseñanzas prístinas de los grandes maestros y fundadores. La esencia misma es diferente; incluso, muchas han perdido el objetivo mismo para el cual fueron creadas y han derivado en meras técnicas deportivas. La plasticidad de la técnica, el impacto visual y la consecuencia es lo que más ha primado, eclipsando el verdadero sentido marcial de la técnica en tanto cuerpo y mente se armonizan para llegar a un objetivo, que sería llegar a meditar combatiendo. No con el ansia de vencer al contrario sino con el espíritu de victoria interior, que es lo que va a durar durante todas los inviernos y todos los veranos, la juventud, la vejez y más allá….

Ahora nos adentraremos un poco más….

LA FILOSOFÍA DEL JUDO
La filosofía del judo se basa en cinco elementos.

1.º El arte del mínimo esfuerzo y máxima eficacia.
El judo no es un deporte rudo, lo vuelven rudo los hombres bastos; por el contrario, el judo es la técnica de la suavidad, es encontrar la fuerza del contrario para usarla en su contra, es buscar el equilibrio dentro nuestro para proyectar un desequilibrio en el contrario.

2.º La satisfacción mutua.
La práctica del judo debe traer gozo y satisfacción en los practicantes, estudio, interacción, amor por aprender a través del compañero, Tory-Uke, va más lejos de contrincantes, son el reflejo mutuo de la persona interna. El respeto hacia los maestros, el respeto en el Dojo, la cortesía, la humildad y la hidalguía son papeles fundamentales en el Ju-Do (camino de la suavidad). Este arte marcial no fue creada precisamente para generar tensiones, sino más bien todo lo contrario, para liberarse y liberar.

3.º Etiqueta y bushido.
Las formalidades y protocolos del judo vienen de generaciones atrás, de un pueblo que ha sabido conservar la esencia y las enseñanzas como camino de su propia existencia. El bushido aporta al judo valores tan importantes como honestidad, perseverancia, paciencia, civismo, respeto, urbanidad, incluso autocontrol como bases del practicante de judo. Pero este código ético va más allá de la práctica en el Dojo, el judoka es dentro y fuera de él, es como el Nei kung, un arte para toda vida.

4.º La educación física.
Taiso o Jubi Undo, como ejercicios preliminares, lo que vulgarmente llamamos calentamiento en el judo, va más allá y se parece más a “mens sana in corpore sano” a la manera romana. El doctor Jigoro Kano lo definía de la siguiente manera: la salud es manifestada con una expresión integral y armónica. Esa dualidad se consigue a través de la práctica eficaz de una metódica cultura física.

5.º Arte y ciencia del judo.
Tiene mucho que ver el judo con el binomio arte y ciencia, ya que entran las leyes físicas y también las leyes artísticas. Tienen mucho que ver con los Waza o proyecciones y con las demás técnicas. Pero también tiene que estar presente incluso en el lenguaje del judoka; nunca un judoka habla soezmente y cae en vulgarismos urbanos y callejeros, más bien se domina y habla en silencio para transmitir esa calma a los demás

Ahora vamos a adentrarnos un poco más en el sentimiento interno, y nada mejor para ello que recurrir a los símbolos.

El símbolo del Kodo kan es la flor del cerezo, llamada Sakura; representa la esencia también del código del bushido de los samuráis.

Para entender el espíritu profundo del judo, nada mejor que recurrir a la sabiduría que subyace en sus símbolos, como por ejemplo, el escudo: mundialmente se traduce como un espíritu indomable; se asemeja a la flor del cerezo o también a la del loto, ambas con un significado muy esotérico. Pero en 1940 se estableció que este símbolo proviene del octógono, que representa uno de los tres grandes tesoros de la corte de Japón: el espejo sagrado, pues la línea que bordea los ocho ángulos simboliza el “kagami”, el espejo de bronce usado en épocas primitivas. Representa el espíritu del sol del panteón Shinto, de la diosa Amaterasu, y el número 8 (hachi) tiene amplios significados en la cultura japonesa: lo inconmensurable, las ocho grandes islas, etc. La parte interior blanca significa el espíritu puro, la seda o la tela blanca que envuelve el corazón rojo de la pasión, el espíritu que arde como el hierro en el fuego, fidelidad y valentía, el verdadero espíritu indomable. Otras tradiciones profundizan más y nos dicen que cuando el espejo está recubierto de polvo es el espíritu envuelto en la ignorancia.

También se dice que el rojo interior representa el sol, como gran iluminador de las tinieblas, o también, la fruta del cerezo, la carne que hay que traspasar para llegar al hueso, que es el espíritu. Todo esto nos da paso al ideograma del judo: se compone de dos caracteres: Ju, suave, no resistencia, flexible y Do, camino, forma de vida, modo de vida. Aunque el idioma japonés se lee de derecha a izquierda, a veces podemos encontrar los ideogramas al revés, viniendo a significar lo mismo.

Espero sinceramente haber aportado un poco más de luz a la comprensión de este viejo arte marcial desde el punto de vista más profundo, olvidando prejuicios y falsas opiniones. Las fotografías son del fundador, Jigoro Kano, y su mejor discípulo, Kiuzo Mifune, llamado también el dios del judo, ambos 10.º dan de esta disciplina, adonde no se sabe de ningún occidental haya llegado.

Rei (saludo)

Raúl Corrales