El Camino del Arco, es un arte marcial japonés de tipo formativo que pone el acento en logros psicológicos y morales a través de una intensa concentración y el perfecto dominio de una etiqueta ritual, antes que en objetivos técnicos como los que se pretenden en la arquería deportiva.

Su práctica está inspirada en los principios del Kyu-Do, haciendo incapié en el aprendizaje de la técnica del tiro con arco pero regido por un profundo protocolo, constituido por una serie de etapas cuya etiqueta ceremonial es un requisito indispensable. Todo ello exige la conquista de una serenidad y concentración que acercan al practicante a un propósito moral y espiritual, presente en este tipo de artes marciales.

El arte de la arquería ha inspirado a personas en el mundo entero que van en busca de su yo más profundo, teniendo una aplicación práctica en la vida diaria y un mejoramiento notable en la calidad de vida. El tiro certero es la prueba de una disciplina constante, una auto-exigencia y profundo sentido de la realización a través de la unión entre arquero, arco, flecha y blanco.