La Esgrima Japonesa tiene sus raíces en el Iai Jutsu técnica practicada por los célebres guerreros Samurai.


El sable era el alma del Samurai y su razón de vivir, y no se separaban de éste ni de día ni de noche, adiestrándose de manera permanente en el manejo del mismo, con el fin de  forjar su carácter, perder el miedo a la muerte y transformarse en un guerrero temido y respetado. Ante un ataque repentino, necesitaban ser diestros y rápidos en desenvainar y cortar con un sólo movimiento, anticipándose a su adversario.
La práctica de este arte permite:
– Mejorar la circulación de la energía mediante movimientos suaves y fuertes.
– Aprender a mejorar la convivencia  humana mediante el conocimiento del oponente.
– Mejorar la calidad de vida permitiendo administrar mejor las expectativas y exigencias de la vida profesional.
Su entrenamiento consiste en:
1.- Práctica y aprendizaje de las posturas y desplazamientos correctos.
2.- Manejo correcto del sable, cuidado de su conservación y conocimiento de la  nomenclatura japonesa de cada una de sus partes.
3.- Conocimiento y dominio de las fases del kata, respetando escrupulosamente cada detalle.
4.- Conocimiento de cada situación de ataque y razón de ser de cada kata.
5.- Comprensión y respeto del ritmo (intervalos, pausas indicadas entre acciones).
6.- Observar la etiqueta o ceremonial propio del arte.