El Instituto Internacional de Artes Marciales Filosóficas Bodhidharma se funda en el año 1972 con la finalidad de rescatar la tradición marcial tal como la concibieron en su origen las civilizaciones de Oriente y Occidente. Su primer director fue el Instructor César Godoy Assman.

En el largo camino de desarrollo y progreso del ser humano, la búsqueda de disciplinas de formación del carácter y estimulación de la espiritualidad, constituyó un horizonte permanente. En este sentido las denominadas Artes Marciales (Artes de Guerra) tuvieron un importante papel cuando las civilizaciones despertaron y crecieron. La regulación civilizada de la energía y el carácter, la canalización moral de los impulsos básicos, significó un freno natural y a la vez una vía de engrandecimiento del ciudadano, por lo que templos y escuelas desarrollaron sistemas marciales orientados no solamente a preparar al hombre para eventuales enfrentamientos, sino de modo fundamental, para conllevar el diario vivir y preservar la paz, sobre el sólido soporte de la realización personal.

Así, múltiples métodos que resaltaban cualidades humanas y potencialidades latentes, derivaron en estilos de artes marciales, divergentes en cuanto a técnicas pero confluyentes en cuanto a propósitos. El Instituto Bodhidharma recoge este concepto bajo una mirada ecléctica permitiendo el desarrollo de diferentes técnicas marciales.